ANTES DE YAGO


Acto I

Tú.– ¿Qué piensas? Si pudiera meterme en el interior de tu cabeza y conocer todos tus pensamientos acerca de mí, ¡sería feliz!

Yo.– Por qué lo haces, por qué insistes; me conoces en todo lo que te doy y sabes que eso que pides es el origen de tu desconfianza y de tus celos; que esa imposibilidad por habitar la intimidad de mi cabeza y advertir lo que tú crees que son las últimas y verdaderas intenciones acerca de ti te llevará hacia lo más oscuro y dañino de tu carácter.

VOZ EN OFF.– Naturaleza humana en estado puro: Porque a pesar de todo lo que diga y de que verbalice sus oídos con frases plagadas de cariño, cuando calle o no esté, de nuevo, se instalará en el columpio de la duda y se balanceará sucesivamente de atrás hacia adelante y de delante hacia atrás, pensando que sus deseos se resuelven felices en otro espacio, en otro tiempo y con otra persona. Y así, meciéndose por los impulsos caprichosos de su enfermiza querencia a la sospecha, se sentirá desfallecer en el aturdimiento que produce cualquier mínima incomunicación o cualquier momentánea separación.

 

Acto II

 

Tú.– ¿Qué piensas?, ¡dímelo, por favor!

Yo.– De qué sirve que conteste que en ti; no me querrás oír, creerás que se trata de una mentira intencionada o de una frase que camina a medias entre la caridad y la respetuosa consideración.

VOZ EN OFF.– Es el momento de lo absurdo porque en su imaginaria soledad, sin ayuda de nadie, seguirá construyendo realidades alternativas que superan cualquier palabra generosa que llegue hasta sus oídos y su cabeza.

Tú.– De qué vale si encuentro un secreto placer alimentando dudas con mis recelos; De qué vale si ese dolor nace de un placer en el que me instalo voluntariamente; De qué vale si de forma obsesiva recreo continuas infidelidades; De qué vale si yo te veo desde mi ficticia mentira y tú me observas desde tu sencilla naturalidad; De qué vale si la intranquilidad de mi conciencia surge de la tranquilidad enfermiza de estar continuamente dudando de ti. Entiéndeme; entiende por qué te pregunto.

VOZ EN OFF.– Quién puede entender lo irracional camuflado de supuesto dolor; quién puede entender lo enfermizo buscado y deseado.

 

Acto III

 

Tú.– ¿Qué piensas?

Yo.– (Silencio. Está llenando de ropa una maleta que hace tiempo comenzó a llenarse de distancia.)

VOZ EN OFF.– He aquí la consecuencia de una petición imposible que se quiere resolver como posible; he aquí el ejemplo de una exagerada tendencia a habitar el bucle del deterioro: Una mirada mal interpretada, una cita inocente, una nueva amistad, un supuesto exceso de atención, un silencio distraído: Indicios que no lo son, suposiciones que navegan por sí mismas, recelos infundados…

 

TELÓN

 

Distanciamiento / Identificación (siempre, según Bertolt Brecht).

 

FIN

 

 

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4 Respuestas a “ANTES DE YAGO

  1. Cuando los fantasmas juegan a ser actores. Haciéndome poco a poco con otras perlas. Ya ves.

  2. Muy Bueno este relato, no tiene desperdicio. Naturaleza humana en estado puro. Real cómo la vida misma. Me gusta muchísimo la siguiente frase: Yo te veo desde mi ficticia mentira y tú me observas desde tu sencilla naturalidad.

  3. Angustia y desazón en la boca del estomago…

  4. Los celos, el veneno que mata al amor.
    Muy bueno. Esa voz en off, magnífica.

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