DOS BILLETES DE TREN


Estaba todo tan preparado que daba un poco de miedo; el exceso de orden y control aportaba ese toque de incertidumbre que deviene directamente de la posibilidad de la aparición de algún imprevisto que venga a alterarlo todo, si es que alguna vez termina por producirse o por aparecer.

Los dos billetes se encontraban a mano y perfectamente visibles justo encima de la mesa del comedor, el viaje era una realidad tangible en forma de papel rectangular acartonado repleto de siglas y números clarificadores: fecha, destino, origen, hora, vagón, asiento, etc. Los dos juntos, los dos unidos: los dos pendientes de actualizarse vía realidad y previo abandono de la vía muerta en la que la repetición fácil de lo cotidiano les instaló condenándoles al tedio de una supuesta felicidad a la que se entregaron sin ninguna lucha y sin ningún reparo:

Pensaban, porque así lo creían y porque, para ellos, así funcionaba todo, que, una vez planteados los presupuestos iniciales, ya estaba todo hecho, que habiendo suscrito un contrato de mantenimiento a base de frases propias ya dichas no había por qué preocuparse de más y que teniendo a mano el protocolo de unas caricias cada vez más imprecisas y cada vez más carentes de yemas de dedos su relación no iba a sufrir alteración ninguna, que tampoco había que recordarse todos los días los mismos principios sentimentales que en su momento les habían congregado a vivir juntos; que la repetición aporta seguridad y que la sorpresa termina indefectiblemente por agotar la creatividad, o al revés.

Pensaban sin pensar.

Lo mejor de todo era que los dos billetes se encontraban ahí en una predisposición continua al uso; lo peor, que la mayoría de las veces obviaban su presencia en aras de una marcha cuajada de monotonías aceptadas. En el fondo, ellos viajaban -siempre es un viaje-, hacia un destino prefijado de antemano con la seguridad de los que se sienten cómodamente instalados; iban confiados y sin necesidad de mirar el paisaje cambiante que las amplias ventanillas les iba mostrando; hacía tiempo que se habían acoplado plácidamente y eran llevados desde sus confortables asientos hasta el vagón-bar y/o viceversa; nada les impulsaba a variar procederes, cuanto menos a rebelarse.

Viajaban sin viajar.

Contaban los primeros viajeros de ferrocarril que durante aquellos primeros viajes la sensación de velocidad era tal que les llevaba a pegarse los unos a los otros como si buscaran seguridad en el refugio compartido de sus cuerpos y que las miradas de confusión con las que se vestían al principio de la marcha, mutaban, poco a poco, en un pánico exagerado que les hacía bajar la cabeza, esconderla entre las piernas y olvidarse de la posibilidad de enriquecer sus ojos en el paisaje o, simplemente, disfrutar de un intercambio de conversaciones acerca de la relatividad del tiempo y del espacio que el nuevo invento de la técnica iba a generar en las mentes que así supieran verlo.

Viajaban sin vivir.

Aunque, algunos, los menos, entendieron que los billetes comprados eran algo más que un simple cartón para acercar geografías separadas en el tiempo y en el espacio porque el viaje les permitiría darse cuenta de que algo estaba cambiando en la percepción de la vida y, en consecuencia, felices por el descubrimiento, sonreían sacando la cabeza por las ventanillas y buscaban convertirse en aire y en velocidad.

Vivían a la par que viajaban.

Anuncios

3 Respuestas a “DOS BILLETES DE TREN

  1. Me quedo con la última frase. Vivían a la par que viajaban. Esta frase desde mi humilde opinión define lo que es el placer, el gusto y la necesidad de leer.

  2. Interesante. No sigo un orden, leo según me cae el título. No soy nadie para calificar tus escritos, pero sí te digo que se leen muy bien, como todo y de imaginación no andamos nada mal eh?

  3. Si no vamos a experimentar nada nuevo, sino que lo hacemos por una obigación que nosotros mismos nos hemos puesto. si no vamos a emplear nuestra ilusión y los cinco sentidos, mejor acomodarse delante del televisor que nos trae los paisajes a casa

Tu opinión importa

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s