DOS PINZAS Y UN JERSEY


Todo surgía liviano como un pensamiento lleno de vida o como su contrario, la muerte de un pensamiento. La palabra, por más que se intentara, no llegaba a llenar los vacíos impuestos por la ausencia de una relación real de contactos y de miradas, así que, por un momento, todo lo que es la vida estaba y no estaba, estuvo y no estuvo:

La muerte del aire, la muerte de las nubes y, lo peor, la muerte del silencio.

Se encontraba tendido al viento como un jersey carente de cuerpo que prendido de una espera eterna lo estuviera aguardando y lo estuviera acunando en el espacio que conforman unas mangas y una pechera, un cuello y unos puños o el de un elástico en la cintura; bamboleándose como sombra o como figura sin materia; en y sobre una cuerda y aherrojado por dos pinzas que le quisieran sostener una vida imposible de sujetar porque ya se había embriagado lo suficiente de experiencias y de vivencias y decidió, en un momento dado, volverse por donde nunca vino, por el camino de la oscuridad, por ése, por el mismo por el que todos venimos sin querer venir y del que somos expulsados muy a nuestro pesar -¡cuándo más a gusto nos encontrábamos!-, y de ahí, con toda seguridad, es de dónde nos viene esa nostalgia que nos aprisiona en cuanto el recuerdo hace una de las suyas vareando aceitunas que son infancia y juventud -el único tiempo posible para el recuerdo porque el resto es memoria-:

Y, ahora, baños de luna y, ahora, baños de sol, todo ininterrumpido, en una  continuidad enfermiza que va desde la alegría a la tristeza, desde la duda a la certeza y desde la seguridad hasta el miedo más dañino, todo, ¡todo!, a la intemperie como en un exilio de la tierra, ajeno a los hechos de la naturaleza y de la sociedad, abandonado a una existencia desdeñosa con los demás y con lo que le rodea, incapaz para atrapar sensaciones, sentimientos o algo, ¡algo!, que le devuelva a lo que es vivir, a lo que entre todos hemos llamado vida, esa especie de olvido de lo que es el sueño y de lo que es el tiempo:

¿Serán suficientes dos pinzas?, ¿será suficiente un jersey?

No hay ninguna necesidad de contar más. ¿Para qué?

4 Respuestas a “DOS PINZAS Y UN JERSEY

  1. Me encanta esta frase: Todo lo que es la vida estaba y no estaba, estuvo y no estuvo…lo peor, la muerte del silencio. Anque me quedo con la siguiente: Y decidió, en un momento dado, volverse por donde nunca vino, por ése, por el mismo por el que todos venimos sin querer venir…

  2. Voy a jugar a las adivinanzas ante este relato tan poético como sombrío.
    Todos estamos muy a gusto en el vientre de nuestra madre y salimos impetuosos ala vida, totalmente indefensos. Si llegan grandes desilusiones y nos deprimimos quedamos a merced de los elementos. El muchacho del jersey está sujeto a la vida por casi nada, pero más que suicidarse le hubie
    ra gustado no haber nacido.

  3. Las imágenes, muy bellas; el asunto, impenetrable.

    • Exacto, Carmen, tal como lo escribes. El relato nació de un estado de ánimo y resulta un tanto críptico, lo sé, pero me gustó tal y como salió, no cambié absolutamente nada y , aún sabiendo de sus dificultades, lo incluí porque me gusta su belleza formal.

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