RETRATO EN NEGRO Y EN BLANCO


Ella está ahí, de espaldas, toda blanca y suspendida, al igual que un día marino de luces plenas y encaladas, erguida sobre sus piernas de piel blanca atezada de sal y con la mirada perdida en mundos imposibles o en pensamientos escondidos; con esa costumbre tan suya de almacenar atardeceres en los ojos o con esa otra de suspender tiempos en la línea del horizonte, afanada, siempre, en unir faros blancos con barcas ebrias de olas; presiento que hay un esbozo de sonrisa blanca que su espalda me esconde y que el viento dibuja con el mismo pincel con el que coloca caprichosamente su pelo, pero sólo lo presiento.

PAISAJE al fondo: Unas nubes cansinas y grises que quisieran acostarse dormidas de siesta / Unos niños grises de arena juegan en el fondo gris de la playa / Un sonido gris en forma de malecón de piedra grave y la voz de una gaviota aguda haciendo contrapunto / Sombrillas grises que juegan al escondite con el sol / Pies anónimos y grises en los bordes del mar.

(…)

Ella no está ahí, ni siquiera de espaldas, tan solo sombra negra y lejana, como una imagen que se difumina en un recuerdo, como la apreciación de un olor fijado en un vestido sin percha o como el delicado sabor de una caricia que se sabe sin dedos; desaparecida de costumbres y silueteando horizontes verticales cada vez más finos y más pequeños; presiento que las olas se repliegan negándose a un encuentro negro con la orilla y que el viento se desplaza huraño en una búsqueda interior, pero todo ello se va convirtiendo, poco a poco, en una certeza que abandona el territorio de los presentimientos.

FONDO sin paisaje: Un cielo raso parapetado de nubes espesas de negrura / Unos niños adultos de muecas y movimientos negros / Un silencio insufrible mezcla de graves y de agudos / Sombrillas caídas al pie de una arena negra que desprecia el contacto con las algas y con la sal / Anónimo mar.

(…)

Hoy, recorro de nuevo el mismo camino que me lleva irremediablemente hasta su retrato, el de Ella: su espalda, sus piernas, su mirada vagabunda y sus costumbres infinitas; siempre ese mismo retrato que como un reflejo de mi intimidad desvela ante mis pupilas los sutiles matices que producen los cambios de tono y de color nacidos justo cuando Ella desvanece su cuerpo en busca de ausencias o cuando, por el contrario, Ella, suavemente, se desliza repleta de presencias:

Es mío, su retrato en negro y en blanco.

 

4 Respuestas a “RETRATO EN NEGRO Y EN BLANCO

  1. Hermoso Relato que nos pasa del blanco al negro sin olvidarnos del color gris.Quiero hacer mención de la importancia de los adjetivos tanto delante como detrás de un sustantivo de su colocación depende muchas veces su significado…¡Que maravilla dominar estas pequeñas consas con tanta elegancia y sencillez cómo lo haces!

  2. Muy bello. Del blanco al negro pasando por el gris. Has hecho trabajar a todos mis sentidos, no sólo al de la vista.

  3. Un paisaje y un retrato dibujado con carboncillo. Perfecto.

  4. ¡Cuánto significado tienen los colores!

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