UNA SONRISA PARA DESAYUNAR


ELLA ha decidido asomarse al mundo desde el balcón de una sonrisa, sabe que esta decisión no le garantiza absolutamente nada, pero no está dispuesta a cambiar alegría por densidad sesuda de labios serios y ojos apagados; la sonrisa, consciente del protagonismo que ELLA le concede, va ganando en intención y se dispone a conquistar su cuerpo; en primer lugar, consigue que sus hombros, siempre dispuestos a la tensión, se deslicen redondos buscando la caricia del aire, luego, hace lo propio con el pelo y lo recoge coqueto en la liberación de una nuca que agradece el gesto y se muestra proclive a la pérdida del sentido; sigue, decidida, hasta sus ojos porque quiere convertirlos en la prolongación evidente de un estado de ánimo y les obsequia con un brillo de tentaciones cómplices; la sonrisa ya sabe que ella, y sólo ella, es quien debe dirigir las actitudes puntuales del cuerpo: un vestido de estampados le viene bien, unos pendientes solares de plata señalarán la profundidad atenta del territorio de sus dibujadas orejas, la estrella de sus mares es el faro donde el cuello se inicia o se acaba, y así, poco a poco, la sonrisa, que es su única y mejor seña de identidad, va colocando en el espacio presencias de ELLA, de toda ELLA.

ÉL, que bebe inocentemente estas horas matinales, poco a poco, se va impregnando de lo que la sonrisa emana y guarecido tras la tranquilidad de un azúcar ya disuelto, su mirada se detiene en ELLA al igual que sus labios se posan sobre el borde de la taza de café y buscando equiparar acción física con acción mental se pregunta qué podría hacer para pasar a ser parte de ELLA: que lo incluya en su mundo, que le destine un lugar donde ubicar su figura de acechos o que le abra un hueco en alguna parte de su ser para permanecer en ELLA tal y como sus ojos ya lo están haciendo en esta sonriente mañana de desayunos y de miradas.

Quisiera, pero no sabe cómo, así que, llevado de una total indecisión, no termina de transformar en palabra o en acción el deseo que se ha instalado en su cabeza y que se vierte inasible a través de la estática contemplación. Y por eso, simplemente por eso, le cede el protagonismo a ELLA y espera que su sonrisa, que ya ha tropezado con su mirada, se detenga y le invite exclusivamente a ÉL.

No ocurre nada, es difícil que azar y voluntad se encuentren tal y como la sonrisa y la mirada lo han hecho; en consecuencia, los caminos se separan no bien los amargos cafés han desaparecido de las tazas azucaradas de ambos…

La sonrisa y la mirada, cada una por su lado, sienten la decepción propia de lo que suponen unas expectativas frustradas y presienten que, difícilmente, sus mundos complacidos volverán a coincidir.

 

 

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7 Respuestas a “UNA SONRISA PARA DESAYUNAR

  1. Empezando por el título que invita a sumergirte de lleno en su lectura y posar mi mirada en tus palabras continuando con el primer párrafo que es cómo un empuje e inyección de optimismo a seguir leyendo y saboreando y sintiendo toda la poesía que encierra este relato escrito en prosa hago mención de la siguiente frase tuya que me ha encantado:”La sonrisa,que es su única y mejor seña de identidad, va colocando en el espacio presencias de ELLA, de toda ELLA”. Y para finalizar te diré que he terminado su lectura con una amplia sonrisa si cabe más grande que cuando lo empecé a leer.

  2. Como poeta consigues en esste relato trascender el lenguaje, en sí mismo muy bello, y decir mucho más. ¡Qué bien dices lo indecible! De nuevo el desencanto, o una tremenda lucidez. Me ha emocionado. Lo siento, pero las mayúsculas me perturban muchísimo.

  3. Estupenda la situación planteada y muy lírico el desenlace

  4. Precioso, sutil, poético…

  5. Grande etopeya jamás contada. (si cabe el término)

  6. Por fin me he decidido a leer algunos relatos tuyos. Sabes que soy poco expresiva a la hora de dar mi opinión ante una lectura, pero este relato me ha llegado al alma. Me gusta como describes la mirada, lo que expresamos tantas veces con ella y la desilusión que a veces se siente en situaciones así. Como tú dices… ¡Enhorabuena!

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