AUTOBIOGRAFÍA DE UNA METÁFORA


Un aliento que llega del corazón y se hace agua en tus ojos; un colibrí que se mira en tus pupilas; una soledad que se desvanece en los labios; un hambre insaciable que devora la piel…

Es verdad que podría haber dicho una lágrima, una sonrisa, un beso o una caricia, pero tenéis que perdonarme, no puedo con la seca evidencia, con ese recto y aburrido expresarse que puebla de gris nuestro decir; me hace daño ese lenguaje plano y anodino que vive en la esfera de lo común bordeando la trampa de lo vulgar; sé lo que pensáis, pero no, no soy una aristócrata de la expresión, no busco la oscuridad por la oscuridad o el uso fácil de la incomprensión para significarme entre unos pocos elegidos; tampoco, claro está, mi finalidad es convertirme en pose artificial, me gusta demasiado la vida; es algo más sencillo, se me queda corto el significado de las palabras, necesito algo más, un juego alegre que las convierta en mariposas a punto de volar, un abrir ventanas infinitas que se hallan repletas de paisajes por inventar…

No me culpéis si aparezco unida a la dificultad, escuchad mis razones, no tengo muy claro cuál es mi origen o cómo llegué a nacer, os diría que todo está ligado a las palabras, pero no es así porque ellas son simples soportes de mi enrevesado mirar; ¿las ideas, los pensamientos?, quizás, porque algunas veces se empeñan en no salir si no van bien vestidas y adornadas y, entonces, sabiendo de mis poderes reclaman mi presencia una y otra vez; aunque, la verdad, después de muchas divagaciones, tiendo a pensar que hay un concepto que me encierra y se ajusta a mí cual guante, lo Inefable; entendéis, pues, mi carácter.

De mi utilidad, poco puedo aportar, que otros decidan al respecto, a mí me basta con llegar hasta tus labios o sentirme en las yemas de tus dedos, pero si me preguntaran diría que hoy más que nunca me necesitáis, los discursos que oigo están manidos y son repetitivos, se mueren, no explican la realidad. De todas formas, mucho cuidado cuando me llames, porque bordeando mi existir se encuentran Oscuridad y Cursilería, procura no caer.

Un escritor escribió una vez que sería un acto distinguido el regalar metáforas, algo estético y a la vez íntimo; recojo su idea, ahí os dejo una que ha surgido tal cual:

Mañana, entre las sábanas de tus manos…

2 Respuestas a “AUTOBIOGRAFÍA DE UNA METÁFORA

  1. Qué agradecida debe estar la Metáfora de encontrarse en tus palabras. Si las pudiera llevar debajo de una manga y cuando alguien diga algo así como “qué es una metáfora”, cuando lo pregunte un niño haciendo los deberes, cuando hable por hablar, , cuando un mengano se exceda entre la cursileria o la oscuridad, o tal vez yo misma, si pudiera sacar esta voz y encontrar la palabra justa, la imagen precisa, en definitiva, la magia de las palabras cuando se usan con tanta pericia. Acertado, mucho. Enhorabuena, y gracias como siempre, por compartir.

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