AUTOBIOGRAFÍA DE UNA ESTRELLA


¿Se puede definir a alguien solo por el brillo que desprende?

En la soledad de la noche, encerrada en el interior de mi quietud distante y autista, me imagino todo tipo de historias acerca de mi origen y de cómo he podido llegar hasta aquí; pienso en un cielo triste y aburrido que penaba lánguidas noches sin nada en qué fijarse, pienso en millones de motas cristalizadas provenientes de un gran océano de deseos aplazados, pienso en multitud de miradas esperanzadas que necesitaban un lugar concreto donde posarse; pienso en ilusiones lanzadas a lo desconocido en noches desesperadas y pienso en la cantidad de palabras que debieron decirse, que nunca fueron pronunciadas y que buscan refugio por si acaso alguna vez.

Están y habitan conmigo en este intermitente latir.

Somos famosas, muy a nuestro pesar, y tenemos admiradores fieles en su mirada y en su sentir; un escritor, acertadamente, propuso crear una empresa de Limpiadores de Estrellas porque no soportaba el deterioro que la suciedad galáctica generaba en nosotras; un músico compuso una romanza sublime acerca de nuestros brillos para que alguien la cantara entre la aflicción y el dolor, pero, sin lugar a dudas, de entre todos ellos, hay uno especial, diría que único, en su forma de reflejarme; él no me quiso solo como motivo para crear su obra, fui algo más, me entendió y me mostró tal y como soy: ahí está la energía que desprendo, la atracción que destilo y los múltiples arabescos en los que las estrellas nos perdemos y te perdemos; fue pintor, enloqueció porque su mirada se ahogó en el alma de la Vida, enloqueció porque quiso pintar todo lo que a su alrededor le hablaba, enloqueció porque se embriagó de color; si puedes, acércate hasta sus cuadros de noches y de cielos, fíjate en uno muy especial, ahí está su noche estrellada, ahí está todo acerca de mí.

Quizás, todavía, no has contestado la pregunta del principio, si es así, hazme un favor, sal hasta tu cielo nocturno tal y como siempre lo han hecho los marinos y los viajeros de cualquier época, en busca de referencias y de seguridades, detente en su profundidad y durante un instante dedícate a mirarlo fijamente, deja tus ojos y tu mente vagar por entre todas nosotras, y, con toda seguridad, en esa contemplación sabrás cuál es la respuesta.

Ah, una última cosa, siempre que mires hacia donde estoy habrá un guiño cómplice pero fugaz; si lo encuentras, es para ti.

2 Respuestas a “AUTOBIOGRAFÍA DE UNA ESTRELLA

  1. Llamazares no ha logrado hablar de las estrellas en sus lágrimas de San Lorenzo de una forma tan brillante y espectacular.
    Gracias como siempre

  2. Marisol Picarzo Cano

    Sencillamente “luminoso” tu relato. Me encanta buscar tus publicaciones y disfrutar con su lectura. Bsss

Tu opinión importa

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s