AUTOBIOGRAFÍA DE UNA GOTA DE LLUVIA


Me cuentan mis primas Tristeza y Melancolía que es un placer caminar entre la gente cuando todas nosotras, las gotas de lluvia, nos dejamos caer, que por qué no nos prodigamos más porque para ellas todo es más fácil cuando nuestro natural acompañamiento de gris plomizo cala en los sentimientos y convierte las miradas de las personas en algo mucho más fácil de leer, que con nosotras surge el abandono y la dejadez, y que, como consecuencia de ello, languidecen los deseos hasta dejar casi de ser, y, entonces, con qué sencillez penetran ellas en las debilitadas voluntades de esas almas enfermas por el vivir; las oigo, pero no estoy de acuerdo con ellas, no me gusta lo que dicen, por eso en cualquier reunión familiar las esquivo y prefiero dejarme llevar de las citas continuas con las que me reclama una antigua amiga de la familia, Primavera, quién de forma abierta y natural, generosa como es ella, siempre me está invitando a visitar su exuberante casa de flores, hierbas y color.

Decir que nacemos debido a la acumulación de humedad en el aire y que somos el producto de la saturación de volúmenes y moléculas hidroxigenadas no deja de ser una explicación –que me perdonen los científicos– un tanto vulgar que obvia algo más importante como es esa capacidad innata para adaptarnos a cualquier tiempo y superficie, porque lo nuestro no es vivir o morir, nosotras estamos inmersas en un ciclo donde solo cabe el cambio continuo, la transformación y el movimiento: caigo gota, me convierto en río, mar o me hago oscura y subterránea; camino, corro, serpenteo, me detengo; embalse, laguna, charco, orilla; quietud, calma, abandono, vapor; asciendo, vuelo, nube y…

Una confidencia que pocas veces cuento, amo los cristales, me gusta caer sobre ellos, posarme líquida y transparente, y luego, si puedo, deslizarme lenta y pausadamente por su pulida superficie disfrutando del contacto, oh, cuánto desearía pegarme por completo a él, quedarme de por vida en el reflejo de su límpido espacio y ser contemplada por todos los ojos que aprovechando mi aparición llaman a su imaginación y quieren descubrir infinitos que no existen.

Se llamaba Federico, nos pidió tiempo para sentirnos y silencio para escucharnos, nos pidió una mecedora para acunar la mirada y un columpio para bailar nuestra música:

“Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
Y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
Lo que la muchedumbre de los ríos no sabe”

2 Respuestas a “AUTOBIOGRAFÍA DE UNA GOTA DE LLUVIA

  1. ¿Cómo se puede conocer a una gota de lluvia?
    ¿Cómo conociendo bien a lo cínico
    se puede hablar de una forma tan pasional del viento?
    O de una forma tan brillante de las estrellas
    Y qué esa inspiración cargada de metáforas te lleven
    A contarnos la vida del fuego, de la belleza, el caos, el miedo
    Tan llenos de vida cada elemento?
    Parece Mágico no?
    O quizá sólo sea producto de una sonrisa???
    Gracias Manuel
    Un abrazo y buenas vacaciones

    • Gracias a ti por el comentario, “un refuerzo más que positivo” el tuyo, muchas gracias, de verdad.

      Buenas vacaciones para ti, y si son de mares, mucho mejor.

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