AUTOBIOGRAFÍA DE LA INCOHERENCIA


Hasta pronto, F.

 

La habitación me acecha, las paredes se cubren de formas, mundos dibujados de difícil interpretación, grietas finas por donde asoman el vacío y la desesperanza; el suelo tiembla a mi paso o mi paso tiembla porque nada permanece entre las baldosas cambiantes de mis pies flotantes; he mirado por la ventana y me he visto reflejada en todas las personas que iban paseando aceras y calles, porque estúpidamente van vestidas igual que yo y porque de vez en cuando, como si fueran necias sin voluntad, repiten gestos que yo hago sin saber por qué, sin tino, al azar: se alisan el pelo, se rascan el cuello, se desvanecen plenas de estupidez, pero yo no digo nada, ni siquiera lo pienso, no es mi misión, no es mi cometido. La bombilla del techo, sujeta por un casquillo de porcelana blanca y besada por un aro dorado que lame sus reflejos porque no puede tragarla, me llama, me dice que no soy yo la que soy, que solo en la proyección de mi desaliñado cuerpo está lo verdadero, pero no hago caso –no hago caso de nada ni nadie–, no hay razones en el mundo que sean lo suficientemente convincentes para que modifique mi actitud, que cada cual se explique la vida si es que acaso la vida le preocupa, porque también puedes hacer como si la vida no importara porque no necesita explicación o no tiene sentido, que es lo mismo, y, entonces, puede que te cautive la felicidad de lo simple y te levantes pensando en un grifo y en el jabón que descansa sobre la repisa, o en el agua que se derrama sobre tu cuerpo y te dice que te han bautizado de nuevo para que puedas trabajar otro día más entre todos los jabones y perfumes que se desperezan al mismo tiempo y a la misma hora que tú y que seréis llamados al son de trompetas de Jericó que derrumben vuestra personalidad porque esa es la única forma de ser integrados en el tráfago diario de una realidad que deglute deseos y frustraciones por igual. La silla está vacía, nunca me siento, siempre espero que algún día sea ocupada, y ella sigue sin hablar, se ha negado, y no lo hará porque está esperando un cuerpo que la haga crujir o que la permita decir: ¡existo!, la entiendo, pero no la comprendo, ¡estamos juntas!, y eso es importante, ¿no? El techo se rompe –sí, F., por fin se ha roto– y lo que aparece no es un mascarón con la proa de un barco en forma de ángel, es el ángel mismo de las tinieblas que volando sobre mi cabeza no hace más que reírse, ¿puedes creerme?, ¡no hace más que reírse! En principio no hago caso, pero no tardo en ver cómo trepana mi cuero cabelludo, se hace un hueco en mi cabeza e invade mis pensamientos hasta convertirlos en imágenes distorsionadas que no sé interpretar pero que me atrapan llevándome de acá para allá: una bolsa de basura con la cabeza de un hombre dentro que no hace más que peinarse y sacar la lengua en lo que él cree un gesto lascivo y provocativo, ¡imbécil!; una barca pequeña que navega sin manos y sin remos y que canta habaneras de roces calientes y caricias húmedas; una lechuza sin ojos y sin pico que lee versículos de amor en un tono tan poético que no puedo creerla, ella que carece de todo: ¡que se calle!, no se da cuenta de que es una simple imagen. ¡Basta! ¡Vete forma diabólica!, abandona mi cabeza y deja que los pensamientos me gobiernen aunque sea para no explicar nada o para hacerme consumir el tiempo interminable de la arena y el viento. La habitación se queda sin anclajes, sin cimientos y se derrumba, catástrofe previsible, y necesaria, sufro debilidad y decaimiento; y dónde me sujeto, y dónde me instalo, y dónde podré ir. Otra habitación es posible. Lejos de la vida cerca de la carne. Lejos de la realidad cerca de la ficción.

4 Respuestas a “AUTOBIOGRAFÍA DE LA INCOHERENCIA

  1. Excelente texto Manuel. No sé porqué (o sì, incoherencia mía) pero me recordó una canción de Pink Floyd: https://youtu.be/Sy8iUI_ayuo. Aunque tu personaje femenino, lo pienso masculino (otra incoherencia mia). Saludos.

    • Gracias, Joaquín.
      No me extrañaría que estuviera Pink Floyd, no pensé en ellos, hace tiempo que no los escucho, pero hace años me “sometía” a buenas y continuadas sesiones de “cara oculta” y “el muro” o “la pared” que no lo sé a ciencia cierta, así que puede que algo de lo psicodélico-filosófico de ellos esté por aquí, pero, insisto, no porque lo haya buscado a propósito.
      Es mi visión de la incoherencia, pero no mi yo incoherente, al menos, lo he intentado.
      Lo que más me gusta es que genere “incoherencias”, aunque sean muy racionales.
      Un placerazo tu comentario.

  2. Me cuesta pensar en la incoherencia, aunque no me cabe duda que está en cada línea. Este texto es otra historia, otras voces, aunque trato de anclarme a esa autobiografía, las palabras vuelan solas hacia otros lugares que confluyen en ese final que leo y releo porque me parece que da al relato todo el sentido.

    Gracias, Manuel, por compartir este texto que se me antoja íntimo.

Tu opinión importa

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s