AUTOBIOGRAFÍA DE UNA SOMBRA


Ligado a mi origen veo la nada como una posibilidad y el límite como un hecho relativo y difuso. Fuera de mí, la realidad; en mi interior, lo desconocido, llámese como se llame.

Algo intelectual y obsesiva, tengo tendencia a la reflexión y al metódico pensar, camino con maestría de la pregunta a la pérdida y del ser al existir, me es indiferente el accidente o la apariencia, para mí, todo es esencia y proyección, ilusión de caverna o reflejo real.

Sé que no me crees, sé que al poco de empezar a leer sobre mí habrás sacado de tu interior una mueca más bien escéptica que no es más que el reflejo de tu suficiencia para conmigo; te ves a ti mismo como centro del universo y eres tan arrogante que me contemplas con la altivez del que creyéndose superior no precisa conocer otras existencias, otros pareceres o efectuar concesión alguna a lo que cree que no es; quizá por eso no haces más que repetirme que yo soy porque tú eres; estás convencido de que sin ti yo no existiría, que carezco de ser y de identidad.

¡Qué tontería!

Me has nombrado tantas veces, me has mirado de tan diversas maneras y me has contemplado con tanto interés que no merece la pena ni siquiera refutarlo, trucos dialécticos para alimentar tu vanidad, argumentos para reafirmar tu debilitado yo; no voy a discutir, aunque te demostrara lo erróneo de tu pensar, no lo reconocerías, pero, escúchame un momento, no respondas, simplemente, interioriza lo que te voy a decir:
Qué pasaría si yo me fuera, si me diera por no aparecer. Te lo imaginas, ¿te ves a ti mismo caminando días y luces, dirigirte hacia mí y que yo no esté ahí donde tú esperas que esté?… ¡Oh!, entonces ya no sería tan fácil hablar de quién es y quién no es o de quién depende de quién; todo tu mundo de certezas se derrumbaría como un castillo de naipes; de repente, la seguridad de que haces gala se convertiría en un puro penar.

No soy tu enemiga; no busques en mi tamaño o en mis formas lo que soy, habla con tus sentimientos y desde ese momento quizás estemos más cerca el uno del otro: si me ves alargada, pregúntale a tu tristeza cómo va; si empequeñecida y casi perdida habla con tu ego no vaya a ser que quiera desaparecer o, por el contrario, te quiera devorar; si me ves a un lado y algo desfigurada controla tu ansiedad y, por favor, una última cuestión, no vayas tan deprisa, disfruta, disfruta de mi presencia porque lo único cierto entre tú y yo es que caminamos juntos y vamos al mismo lugar:

Tú me sigues, yo te acompaño.

Una respuesta a “AUTOBIOGRAFÍA DE UNA SOMBRA

  1. Muy Bien Manuel, ligero como una sombra (según se vea). Me recordó que debo platicar con la mía. Excelente escritura.

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