AUTOBIOGRAFÍA DEL LIBRO


 

Si miráis mi biografía oficial veréis que para unos nací en una fecha y para otros en otra muy distinta, no se ponen de acuerdo, que si con las tablillas sumerias, que si en la época de los papiros, que si con la imprenta, e, incluso, ahora, que si con la electrónica.

Ni caso. Nada que ver soporte con contenido, lo que soy con el cómo me visten.

Nací justo en el instante en el que se forjó una historia que contar para compartir, justo en el momento en el que unidas Imaginación y Fantasía se confabularon para desvelar las zonas oscuras de la Razón y también para entretener vuestras travesías por el vacío, la duda o la noche; nací a la luz y al calor de una hoguera que necesitaba palabras para disipar el miedo que poblaba vuestro interior; nací en el silencio de una mirada repleta de palabras para evitar que el silencio ahogara vuestra voz.

Aún lo recuerdo y me emociono.

Luego, a partir de ahí, la confusión, llegaron los distingos y las separaciones, y, de repente, sin saber muy bien cómo, empezaron a nacerme hijos o hermanos que aún no lo sé, ligados a un objetivo y a una intención: que hay que entretener, y, también, divulgar, y enseñar, y denunciar, y, lo más bastardo, engañar y envilecer, que para todo he sido utilizado; y cada uno de esos objetivos venía con un nombre propio, y cada nombre propio repleto de títulos y cada título llamando a otro título más. Babel y Biblos ligadas en uno.

Pero a mí me sigue gustando la palabra desnuda que nace del enfrentamiento entre el destino y el yo, lo llaman poesía; la palabra escrita que vive entre los avatares de seres inventados caminando por la vida, lo llaman relato; o esa otra palabra que es únicamente voz en boca de personajes más humanos que vosotros mismos, lo llaman teatro.

Me pongo nostálgico.

Cuánto siglos de camino llevamos juntas, autoras y autores, lectoras y lectores, me pierdo, agradecernos lo que nos hemos dado mutuamente; algo más, lo dijo un poeta: “escribir es amar”, aunque no sé por qué me he acordado, quizá porque me gusta pensar que soy producto del amor, pero, si lo pienso con tranquilidad, seguramente, exageró, los poetas siempre exageran.

Un recuerdo, Miguel y Guillermo; un brindis, Guillermo y Miguel.

3 Respuestas a “AUTOBIOGRAFÍA DEL LIBRO

  1. Salud! Por el puro placer de escribir y leer.

  2. Me quedo con lo de “escribir es amar”, está claro, no sé quien fue el primero que lo dijo pero así es. Imposible sin apasionarse, lo decía S.Maughan: amor sin pasión no será amor, que será otra cosa diferente. Escribir sin apasionarse debe ser algo parecido, más automático, como quien entra en una rutina de colocar palabra tras palabra.

    Feliz día, Manuel. Para los que disfrutamos con un libro entre las manos todos los días son de celebrar.

  3. No exageras, querido libro, eres producto del amor.

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