AUTOBIOGRAFÍA DE UN ATARDECER


Puntual y distinto acudo siempre a mi cita con el horizonte; en mí las infinitas posibilidades que el tono otorga al color, en mí la magia fronteriza del día y de la noche, en mí el imposible encuentro entre la luna y el sol; búscame en los rojos enérgicos pero algo cansados, en los amarillos vivos pero atenuados, en la mezcla que a ambos les da un poco de su fuerza y un mucho de su extenuación, incluso, algunas veces, en los violetas desvaídos que anticipan el dominio de la oscuridad.

Soy artista; durante el día preparo con esmero ese momento único en el que la pasarela del cielo me pertenece y puedo mostrar mi última composición, busco el asombro y la admiración, por eso nunca soy igual, me lo he impuesto, siempre me invento a mí mismo y siempre intento sorprender.

Los materiales son la luz y el color, el horizonte y el viento, el inicio y el fin; el espacio, el teatro por excelencia de la naturaleza, el cielo; de la escenografía poco que hablar, sencilla; pero mi vestuario, oh, mi vestuario, ¡nada se le puede medir!, no existen telas que lo puedan igualar ni tintes que puedan lograr esos matices que me permiten ser único; desde la antigua Persia, desde la China que Marco Polo más amó o desde las ciudades mágicas como Tombuctú, Gao o Dar es-Salam me llegan fórmulas y procedimientos para tintar y matizar, y ahí entre mis manos, sedas, gasas y tules perderán su textura de origen para convertirse en un lienzo etéreo y volátil donde me podrás contemplar.

Languidez y éxtasis. Nostalgia y portento.

Cada día me entrego tranquilo a sentir sobre mí el embeleso que solo la mirada puede crear. Lo veo en ellos, allí, desde donde me contemplan, en lo alto de un monte, en la orilla de un mar o apoyados en la barandilla donde reposa la profundidad y la tranquilidad, así, los ojos arrobados, el cuerpo liviano y la postura relajada, aferrándose a un presente que no quisieran perder, el que yo he creado, y, por un instante, sé que tienen la sensación de que todo puede unirse, de que todo puede ser, no lo entienden, es el ser humano reconociéndose en la naturaleza, integrándose en aquello desde dónde salió.

No te olvides, mañana, nos vemos.

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