BOLAÑO SE HACE ROBERTO (Versión Luis Vinuesa)


EN MADRID ABUNDAN LOS CAMAREROS DE SEGOVIA

El pasillo del bar culmina en un recodo que se abre a una sala con varias mesas concurridas. Allí se fuma y no asoman los camareros. O es una zona clandestina, o está registrada como club de fumadores por si aparecen los inspectores de salud pública. Para pedir uno debe deshacer el camino hasta la barra.

Mientras en nuestra mesa las palabras giran en sí o sobre sí mismas, en la mesa de al lado se detiene el silencio, un silencio que tiene algo de duelo a muerte. No exageremos, se están jugando al mus las copas, que no son caras pero son muchas. Los vascos beben tanto o más que los cónsules británicos. ¿Que por qué sé que son vascos? Porque juegan sin treses, esos treses que en la baraja valen igual que reyes y que aquí en Madrid (depende de la zona) llamamos cerdos.

Pero volvamos a ese silencio que es pura trascendencia, pues la partida es lo más trascendente que les ocurre a esos cuatro mientras en el mundo la codicia mata o en la mesa de al lado, la nuestra, nos preguntamos por los héroes del siglo XXI.

Un dato: desde mi posición solo veo las cartas de dos jugadores, lo suficiente para saber la mano ganadora.

A mí derecha, N. habla sobre el héroe romántico y a mi izquierda, T. habla sobre el héroe de la novela de formación y yo miro a los jugadores, que en el mus se disponen por parejas, y claro, esto es Literatura y se emparejan dichos héroes al jugar juntos.

La pareja contraria es la liderada  por el héroe quijotesco, que en la Realidad no puede tener otra pareja (o contrapeso) que Sancho Panza.

Enfrente de mí, M. me hace una seña (dúplex) indicándome a Sancho, que al instante se levanta y rompe el silencio y le chilla a Ángel Ros “¡Tramposo, tramposo!”

Otro dato: Ángel Ros es uno de los héroes de formación mejor formado: lo han formado Bolaño y Porta en el libro Consejos…, de modo que, impasible, Ángel Ros se enciende un Ducados. Para no ser menos tipo duro, yo me enciendo un Camel cuando aparece el camarero y dice “aquí no se puede fumar”. Uno apaga el pitillo obsecuente y el otro sigue fumando, ¡qué pasa!

Luis

 

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