BOLAÑO SE HACE ROBERTO (Versión Nuria Pradilla)


De aquella tarde poco más se puede decir después de leer tantas palabras alejadas de la Realidad. Verborrea visceral de dos tipos incontinentes, silencio en fuga del tercero. Pareciera que no estuvimos en el mismo lugar  A pesar de algunas coincidencias espaciales,  la falta de detalles esenciales en el relato de los hechos es notoria. ¿Acaso nadie vio aquella ventana entreabierta?

Mientras aquel mentiroso se embolsaba los beneficios del mus entre gritos y humos, en nuestra mesa intentábamos construir un castillo, pero los naipes se empeñaban en caer cada vez que aspirábamos a elevarlos, seguramente animados por el hálito de la ventana. Al final jugamos al póker, íbamos todos de farol por eso nadie sacó la  escalera. Cuando nos levantamos me pareció que alguien se reía detrás de la puerta del baño.

Escher se  descojonaba de nosotros y Bolaño le ofrecía al cónsul una copa de chinchón.

 

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