AUTOBIOGRAFÍA DEL OLVIDO


 
Aquí estoy, tranquilo, tomando un café amargo manchado con pizcas de chocolate, esperando que me llamen, no tengo prisa; no descuides, me llamarán, siempre terminan llamándome, es el recurso a los clásicos, no falla, y, yo, aunque algo errático y un poco vagabundo, soy un clásico, por supuesto.

Mi perfil afilado, mi porte erguido, mi mirada aguda y penetrante y mis maneras académicas así lo atestiguan; pertenezco a toda época y a todo periodo, mi morada está en el Tiempo, porque es ahí, entre su arcilla informe, donde habito esperas y doblego vanidades; no tengo muy claro qué voy a producir cuando aparezca, unas veces mi llegada se viste de dolor y otras de salvación; es característico en mí el inducir finales necesarios, favorecer ocultamientos firmes y, cómo no, repartir silencios fatalmente aceptados.

Los griegos ya escribieron acerca de mí, me pusieron al servicio de un río que llamaron Leteo y de cuyas aguas podías beber para borrar la memoria de lo que hasta ese momento habías hecho o habías sido: más evocativo que real, más simbólico que efectivo, pero me gustaba, más que nada porque me veía reflejado en sus profundas aguas de agujero negro o fosa abisal.

Hoy en día, todo es más pragmático –utilitario, diría yo–, ni me veo ni me ven así –malos tiempos para los mitos y sus poéticas explicaciones–, me surge competencia por todos los lados, intrusos e intrusas que hacen mi trabajo sin consideración alguna, que de quién hablo, por supuesto de esas dos advenedizas: Moda y Última Novedad, gracias a su influencia todo es tan efímero que no bien nace, en un santiamén, se encuentra desfasado: ¡no necesita ser olvidado!, simplemente, pasa, ocurre de la mañana a la tarde, sin derecho al olvido, sin derecho a mí; son dos semidiosas con un inmenso poder, llevan consigo el vértigo del agotamiento y la sorpresa de la innovación, no buscan permanecer ni perdurar; si no hubiera visto tanto ya, si no hubiera vivido tantas épocas temería desaparecer ante su presencia como si yo mismo fuera algo fútil y perecedero, se llama tendencia, código de barras y fecha de caducidad.

Qué puedo decir: añoro el universo rico y complejo que llevan consigo los sentimientos –yo creo que ese es mi lugar natural–, porque no bien están surgiendo, allí, incipiente, me encuentro yo; pensad, si no, en exaltación y entusiasmo o tristeza y melancolía: posos densos y emotivos que la mayoría de las veces no soportan el paso del tiempo y en su finalización me necesitan para un mejor transitar del delirio o del abatimiento a la normalidad; ese mundo exige de mí una mayor atención, me permite vivencias más profundas y distintas sensaciones, aunque, en realidad, y me lo pregunto con pesar, no sé si, también, mis queridos sentimientos, estén pasando a formar parte de la cadena de consumo y reciclaje cual mercancía de usar y tirar: por aburrimiento, por desidia, ¡por dolor! o por desinterés.

Llevo conmigo ese toque de sutileza que me permite estar contigo sin que lo sepas, que conozcas de mi presencia de una manera paulatina y gradual, igual que un difuminado donde se diluyeran tus experiencias hasta desaparecer, algunas veces como si no las hubieras vivido y otras como si las vieras a través de una fina gasa donde, poco a poco, se desvanecen los detalles hasta convertirse en reminiscencias de una intuición.

Mantengo, cómo no, ese signo de distinción que me es tan propio, mitad trágico y mitad paradójico, que hará posible que cuando acabes de leer esto, con toda seguridad, ya, me hayas olvidado.

 

Una respuesta a “AUTOBIOGRAFÍA DEL OLVIDO

  1. Me quedo con ese toque de sutileza de tu autobiografía. Ay, el olvido, un clásico, como bien dices.

    Un abrazo, café incluido.

Tu opinión importa

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s