AUTOBIOGRAFÍA DEL RECUERDO


Nazco cuando la realidad presiente que una parte de ella está agotándose y considera que no va a repetirse más, justo cuando la separación desprende su capa de tiempo agotado para cubrir personas, hechos y objetos cual muebles a la espera de no se sabe muy bien el qué; nazco cuando experiencias y emociones comienzan a divagar afectadas de un alzhéimer de razones incomprendidas, justo, cuando el existir quiere defenderse del perecer.

Y, luego ya, después de ese primer instante, no hago otra cosa que esperar –nada más, de verdad–, ahí me quedo, latente y como en suspenso, viviendo la vaguedad de un devenir indefinido porque nunca sabré si seré recuperado o erraré eternamente a través de la oscuridad y el silencio; siempre aguardando el momento gozoso en el cual alguien me rescata de aquello que me aterroriza: el olvido; gracias, hermanas mías, sí, vosotras, Nostalgia, Añoranza y Evocación, gracias por traerme hasta aquí, y gracias por favorecer que se me convoque de nuevo para formar parte de la realidad.

Otros peligros arrostro más allá de esa más que probable desaparición total, amenazas que hablan de un deterioro progresivo en mis formas o de una degradación paulatina que hagan que me convierta en algo distinto al fiel reflejo de aquella imagen de la cual nací, que termine por desnaturalizarme y al final sea otra cosa, para bien o para mal, porque no sería raro que si en el principio fui bello, después, me transforme en monstruo o al revés: cosas inexplicables que me pasan.

Me divierte sobremanera esa forma de reclamar mi aparición que se hace de forma compartida, todas reunidos todos reunidas en torno a lo que fui, retazos que, como si fueran piezas de un puzle, se van reuniendo propiciadas por unas y por otros y que, con esfuerzo, terminan por recomponerme; lo curioso es que, casi con toda seguridad, seré distinto para cada una de ellos, pero no me importa, porque lo esencial se produce, renacer para saber que existo y, claro, soy feliz.

Me entristece por el contrario cuando llevo conmigo la cara afligida de las experiencias lúgubres, de las vivencias apenadas en general, no me gusta esta faceta de mí, procuro no representarla, aunque ahora que lo pienso quizá seas tú quien pide eso de mí, si es así, entonces, pregúntate el porqué.

Perpetuarme sería mi sueño.

Quiero pensar que nunca terminaré de desaparecer, que mi naturaleza fugaz y efímera saldrá indemne del paso del tiempo y que mi destino es caer en algún lugar desconocido de la esfera celeste donde todo sea un recuperar mi origen apelando a ese eterno retorno del filósofo del exceso, pero como no lo sé ni tengo certeza de ello, aquí estoy, de nuevo, expectante y oteando el horizonte para ver quién me reclama, me necesita o requiere de mis servicios.

Anuncios

Tu opinión importa

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s