AUTOBIOGRAFÍA DEL SILENCIO


 

 

Escribo desde lo más profundo de cualquier interior, allí donde los rincones laten un mutismo vivo por callado; escribo desde el lugar donde el pensamiento nace y los sentimientos se refugian, esa penumbra en la que la palabra se pliega humilde y le importa poco o nada enmudecer; escribo para adormecer los sonidos devolviéndolos a su origen; escribo porque es la única manera de mostrarme ante ti.

Mis orígenes. Quizá no me creas; ocurrió hace ya tanto tiempo que no lo puedes saber ni mucho menos recordar, tampoco está reflejado en ninguna historia o mito, no lo busques; durante una época solo fui poeta y músico: un gran músico, el más inseguro de los poetas. El afán de perfección, marca prendida en mi alma, o el inconformismo que gana mi voluntad me llevaron a buscar mi verdadera esencia más allá de la exuberancia de cualquier forma poética o musical: cómo se expresa el sentimiento puro, cómo se canta la soledad, cómo suena el amor verdadero, estos fueron algunos de los retos; experimenté, me perdí en el absurdo o en el adorno inexpresivo, me estremecí ante el vacío y la extravagancia, pero, al final, atrapé una luz deshabitada, me instalé en su interior y abandoné cualquier otra pretensión: la voz y el sonido sobraban. Me entregué a la opacidad de mi yo recién descubierto y así me encuentras y encontrarás.

A veces llego hasta ti como defensa o salvación de lo que te rodea, me convierto en la mejor respuesta que se puede ofrecer al sinsentido de los demás. Me alegro por ti. Pero ten en cuenta que el verdadero problema de mi ser tan reservado nace de la interpretación que se me dé, porque, muy a mi pesar, no siempre queda claro qué implico cuando me hago presente, el error y el malentendido que lleva consigo la indefinición prevalecerán sobre cualquier verdadero sentido, lo siento, no debes olvidar que soy parte necesaria de un discurso y que mi reflejo siempre será tan poliédrico como mi yo.

Qué más tienes que tener en cuenta: Soy refugio, retiro y reclusión; Soy abandono trascendente en lo esencial y abrazo oscuro de la meditación más tupida; Llevo conmigo todos los discursos posibles, todos, y eso lo saben bien los poetas porque en los recovecos de mis múltiples cuevas se encierran para escribir intentando emularme, ellos aprendieron que el verdadero poema tiende al silencio, hacia mí, porque cualquier sentimiento se completa en mí y que las palabras –insuficientes en su naturaleza– lo dañan rasgando su himen de esencia y verdad; Mantengo una doble y ambivalente personalidad: unas veces surjo porque no se sabe qué decir y otras porque ya está todo dicho, en algunas ocasiones me trae el desdén y en otras el asentimiento –qué complicado soy.

Hay silencios medrosos, vacilantes en sus razones –si es que las tienen– y fáciles –por recurrentes– en su habitar; tarde o temprano se delatan porque careciendo de aliento, se ahogarán.

Os dejo, me canso, me agoto, las palabras aun sin ser pronunciadas desgastan mi voluntad de recogimiento y fuga.

 

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2 Respuestas a “AUTOBIOGRAFÍA DEL SILENCIO

  1. Buena reflexión, como siempre bien contada. Gracias por poner el silencio a hablar.
    El silencio no lo sabe pero también es un arma de destrucción, no sé si masiva o íntima.

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