CRÓNICA DE LA SESIÓN #JOYCE-ULISES 11-5 / AUTOR: LUIS VINUESA


AM. L.

A la entrada de la sala, una armadura completa -desde el yelmo a los escarpes de los pies- me deja acceder si le doy la contraseña, una contraseña que ha de ser una frase extraída de los capítulos a tratar. “El amor ama amar al amor”. Se lo dije por telepatía al Caballero Ausente de la Armadura Presente (CAAP). Temí un merecido mandoble; en lugar de eso, me franqueó el paso con un leve gesto del guantelete izquierdo. ¿Reviviscencia espontánea por alquimia lingüística? ¿Real? No creo, simplemente he estado enfermo de vértigos y todavía sufro secuelas. Una convalecencia larga. Falté a la última sesión, donde se vio el capítulo Sirenas y donde no pude imaginar a Simón Dedalus sentado al piano, otra pieza del mobiliario de este café pintoresco.

Los compañeros se interesaron por mi salud; aún más, tras pedirle un té al camarero. La presentación del brebaje era exquisita, una tetera de aire rústico que parecía de forja auténtica. El sabor ya era otra cosa, con una textura áspera que me desagradaba. En ese momento, T., avanzando el capítulo Circe, le preguntó a I. sobre el tema lisérgico. I. contestó con una normalidad entre romántica y positivista. Luego, N. desvió mi atención al abrir curiosa la tetera, rebosante de hierbas parduscas similares a algas trituradas. El olor le resultaba raro, con una esencia ácida. N. rehusó probarlo y yo le di otro sorbito, quizá el último. Entonces, J. abordó el asunto de cortar las frases en el flujo de conciencia. En un ejercicio instantáneo pensé: “Me tenía que haber pedido una ce. MJ. me da envidia al verla be.” Ella había leído la segunda parte del capítulo Nausicaa caminando por la calle. Hacia esta miré a través de la ventana abalconada. Alguien pasaba por al acera, un tipo con una gorra de yate. M. me trajo de vuelta a la mesa cuando nos descubrió que el murciélago que revolotea en Nausicaa es Stephen, quien de esta forma anuncia su venida en Los bueyes del Sol. Recuerdo que también debatimos sobre la mujer muerta que es amada por el hombre del macintosh. Hube de buscar el párrafo en cuestión, del capítulo Cíclopes. Ahí Joyce aparta de un empujón al narrador Nadie y se asoma para hablarnos él directamente. Yo retorcí la teoría de que la mujer muerta es la madre del autor, una teoría basada en el Leitmotiv de los remordimientos de Stephen y en la constante del escritor por hacer literatura de todo, excluyendo aquí por defecto a su esposa Nora. En fin, el consenso fue unánime: tomarme el té. Supongo que ahora opinarán que vuelva a be ce, sabiendo, tras leer esto, que le suelto contraseñas al CAAP.

Una respuesta a “CRÓNICA DE LA SESIÓN #JOYCE-ULISES 11-5 / AUTOR: LUIS VINUESA

  1. ¡Oh! ¡Bravo, bravo!

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