PRIMERA VOZ (segunda intervención), 1 de marzo


 

 

… Lalarí lalará, lalarí lalará. Ayer vinieron a verme Vladimir y Estragón. Visita corta, sin café, sin té, sin pastas de las cinco, sin galletitas danesas, sin cruasanes ni rosquillas. Miraron en las habitaciones, en los armarios empotrados, en los altillos, en los vestidores y en el cuarto de herramientas. Sé lo que buscaban. Lo que busca todo el mundo: respuestas.

… Hola, Didí; hola, Gogó.

… Son de ese tipo de gente que genera expectativas y silencios a su alrededor, aparecen anunciados por algún ruido, la mayoría de las veces, un único ruido, el de su ropa rozándose lúbricamente en la entrepierna: ris-rás, ris-rás. Lalarí lalarí, lalará, lalará. Me observan, se creen que no me doy cuenta, algo se cuentan, trivial, alegre, insignificante, me da lo mismo, me dan ganas de reír, ¡son felices!, y de todos es sabido que hablan y hablan y hablan: que si la vida esto, que si la vida aquello, que si la culpa es un invento moral para fastidiarnos el presente, que si no necesitamos contestar hacia dónde vamos porque aún no hemos contestado de dónde venimos, que tenemos que irnos, que habrá que irse, que nos marcharíamos si… Bien, bien, bien. Vamos todos a tranquilizarnos. Pidamos ayuda al lenguaje: Quejicas, cantamañanas, pusilánimes, indolentes, perezosos, ¡holgazanes!, y ahora, resumamos: inconscientes, desventurados. Rechazaron todo lo que les ofrecí, desconozco por qué, no me dio tiempo a más, salieron del salón y han acampado en la habitación del fondo y se comportan como se comportan siempre, ejemplo, cuando sale la luna, lloran, cuando sale el sol, berrean, cuando está nublado, gritan, cuando hay niebla, gimen, cuando llueve, ríen, cuando nieva, se desnudan por completo y se miran complacidos en el espejo, algunas veces, incluso, se masturban. Cuánta ternura alberga dentro de sí el ser humano. ¡Zumban las onomatopeyas a su alrededor!: taca-taca, solrremí-solrredó, bra-bra-bra, fofofó-llallallá. No hay nada que hacer. ¡Nada!

… ¡Venga ya! ¡Otra vez! Cuántas veces tendré que decirlo, ¡cuántas! Noticias falsas. Mi madre me dio de mamar hasta los cinco años. La casa de mis padres era una casa de principios. Una ubre gigantesca. Un pezón espectacularmente agrandado apenas entraba en mi boca, ella decía, chupa, chupa, pequeño cabrón, que no podrás comer otra cosa, la vida te ha castigado a secar a tu madre para que te conviertas en un lechoncito de mamá. Es tan importante una infancia feliz. Aunque mi padre no existiera, porque, según me dijo mi madre, él se sometió a un experimento del que nunca volvió. He llegado a pensar que mi padre fue alguien sin ser, una entelequia nacida de un libro o de una necesidad. Vuelvo a mi madre, al útero, a lo importante, ella era, cómo decirlo sin caer en la hipérbole, ya está, ella era un pozo artesiano de sentimientos. Nacemos con las ideas prefijadas, desde el principio, desde ese primer llanto ya sabemos que la vida es una conspiración para que acabemos desencantados cuanto antes. ¡Mamá! Echo de menos los días de sol y sombrillas y los parques de mirlos trinando bellas melodías y, mientras, entre los arbustos, orines y pedos, la esencia de los parques. Prrrrrrrrrr-prrrrrrrrrrrr. Esto es el romanticismo, una repetición enfática, muy apasionada, de lo dicho hasta que el lector lo cree como algo vivido, la confusión continua entre arte y vida, y es así porque lo dijo Novalis, o Hölderlin, o el primer Goethe, o el segundo Schiller, o el cuarto Federico Guillermo, te pongas como te pongas no voy a discutir. ¡No me chilles! Por favor. Por favor. Mamá. Mamá. Lo único que quiero es ser feliz.

… Tomás de Sahagún dijo, o escribió, o dictó, o expuso, o cantó que la felicidad es el catalejo desde el que contemplamos la desdicha. Más noticias falsas. Tubí tubó en eso pienso yo, tubó tubí tu boca es para mí. Abderramán, el califa de todos los califatos, pensó su imperio como si todo él fuera un grandioso jardín donde habitaran sonidos, los que nacían del agua precipitándose en caída libre desde los grifos hasta los cauces artificiales que sus arquitectos habían creado y los que producía el viento acariciando desprevenidamente las flores y las hojas; Abderramán, el califa mudo, murió sin conocer el desierto de sus antepasados, ese que cruza todo la península arábiga para contribuir a engrandecer su esencia de arena y espejismo. Más noticias falsas. Abderramán de Sahagún y Tomás, el califa etíope, coincidieron una mañana de mayo en Toledo, el uno visitaba El Tránsito y el otro La Blanca, sus miradas se cruzaron declarándose enemigos jurados, pero ¿por qué?, si no se conocían, si ambos vivían inmersos en el sueño de conseguir algo más grande, si tenían in mente felicidad y más felicidad, grandeza y más grandeza… (aquí tendría que incluir un pensamiento profundo que no me viene ahora)… (quizás en otra vida)… Me dan tanta pena ambos que sería capaz de escribir sus biografías, ¡o mejor!, sus hagiografías. Tubí tubó en Toledo me encuentro yo, tubó tubí la doncella y el colibrí. Faltó la universidad en sus vidas, eso hubiera cambiado todo, eso habría sido definitivo; los dos ejerciendo de bedeles, por oposición, claro está, los dos encargados del orden puntual de una institución tan preclaramente preclara. Pero tuvieron un problema de civilizaciones porque antes de todo había llegado la religión y eso fue definitivo, ahí se acabó todo, es histórico, está escrito y documentado. Las vías incomprensibles de santo tomás cerraban caminos por doquiera quisieras avanzar, san judas y sus imposibles se convirtieron en policía política de la época y dictaban quién leía y quién no, y san millán de la cogolla con sus monasterios, sus claustros sombríos, su ciprés central y sus códices escondidos, reservados únicamente para latines exquisitos, llámense gregorianos, franciscanos o dominicos… qué hacer… ¡nada!… ser reos de la intransigencia y de la intolerancia… los dos condenados por Leví… ahí tenéis la prueba, esas fueron las consecuencias, ¡ya estáis a gusto!, me habéis hecho recordar… me habéis deprimido.

… Didí, Gogó, a que no sabéis quién ha venido: ¡Lucky y Pozzo! Va de noticias. No os engaño. ¡Están en la puerta esperando vuestro abrazo! ¿Me habéis oído? No va a pasar nada, no os preocupéis, estoy yo. Venga, venid. Qué testarudez la vuestra, no os lo digo más veces, salid de vuestro escondrijo, ¡pero ya!, un-dos, un-dos, ¡cabrones egoístas! Que no tenga que ir a buscaros, me entendéis, estoy harto. ¡Es broma!, parece mentira que todavía no me conozcáis, sabéis que soy un bromista nato, vaya par de ilusos que tengo acampados en mi casa. He tenido una idea feliz, se me ocurre que tendríais que construir un trineo. Hace tiempo que no nieva, y parece que ya no nevará nunca más, pero si de repente lo hiciera, una de esas nevadas antiguas que cubrían todo, tejados, caminos, campos, una de esas nevadas goyesco-brueghelianas de patinadores, vientos y perros, eh, decidme, si eso ocurriera, qué pasaría, ¡no os podríais ir!, lo entendéis, os tendríais que quedar en mi casa, conmigo, acompañando a mis conejos, a mis piojos y a mis pulgas, y eso sería la decadencia de la civilización, el fin del siglo de las luces, la desaparición de los contraculturales como clase parásita y no sé cuántas cosas más. Un desastre de proporciones hasta ahora desconocidas.

… ¡Verdad que somos felices!, aquí, todos juntos, mirándonos a los ojos y diciéndonos cuánto nos odiamos, no es por nada, pero el odio es un buen sentimiento, que se lo digan a Pozzo, ¿verdad?, no contesta, ya se ha enfadado el señorito, no le basta con tirar del carro y hacer el animal, quiere más, nunca está conforme, ¡Lucky, no le pegues!, por mucho que te empeñes no irá más deprisa, ¡déjalo, por favor!, no me hagas llorar, eso es lo que quieres, ¡que llore!, venga, haced las paces, lo que no consiga el odio no lo consigue nada ni nadie, mirad lo que hace el odio, mirad qué gesto tenéis, es de risa, ahí tengo un espejo, me parto, os odiáis tanto que torcéis la boca hasta límites insospechados, echad una ojeada, lo veis, de risa total, ¿a que sí?, eso es, así me gusta que os riáis, bien, muy bien, habrá premios para los cuatro, venga, acercaos hasta el ventanal, mirad, mirad cómo corren las nubes, cómo surcan el cielo y pasan a toda velocidad, subiéndose las unas en las otras, ¿lo veis?, tendríamos que aprender de la Naturaleza, de su orden exquisito y de su lógica de belleza, ¿a que estáis de acuerdo?, ¿no contestáis?, infantilismo, eso es lo que os tiene cogidos por los huevos, sí señor, ¡infantilismo del bueno!, claro que sí, pues menudos sois vosotros, sabed una cosa, este espectáculo no se ve todos los días, y, desde luego, vosotros no lo vais a ver más, os lo aseguro, no se puede ser tan desagradecido como sois vosotros, me avergüenzo de vuestro comportamiento, si por mí fuera, ahora mismo, hacía una limpieza, no os riais, claro que podría hacerlo, hoy, ya no, pero otro día… solo tenéis que esperar… ¡creedme!… no se puede con vosotros… no se puede con tanta y tanta falsedad.

… El periódico. Noticias. No hay más tiempo que este, eso dicen, tenemos que dedicarlo a ser felices, eso dicen. Dejémoslo correr, volvamos a lo importante, retomemos las conversaciones inacabadas, hay que recuperarlas, era eso… sí, recordad, ¡aquel asunto de la felicidad!, lo teníamos pendiente, se trataría de que entre todos pongamos un poco de nuestra parte para dejarlo solventado, con un poco vale, vosotros un veinticuatro por ciento cada uno y yo un cuatro por ciento, no me miréis así, son cifras, solo cifras, no tienen otra implicación que hacerse números en nuestra cabeza, fijaos es para compensar, ¿de qué está llena nuestra cabeza?… ¡de palabras!… las cifras vienen a dar otra perspectiva a nuestros pensamientos, a hacerlos algo más concretos y fiables, además, os estoy ofreciendo la mejor parte, o es que no os dais cuenta de que me necesitáis, que si yo reculo y desisto de unirme a vosotros no llegaríais nunca al cien por cien, y esto hay que conseguirlo sí o sí, es una ocasión única que seguramente no se volverá a repetir en la vida… ¿por qué os vais?… acaso no estáis a gusto conmigo, mi casa es vuestra, mi sábana es vuestra, mi mondadientes es vuestro, ¡no lo entendéis!: si todo lo mío es vuestro, vosotros sois míos… es de justicia, son las correspondencias, y ya lo dijo el poeta francés, el único gran poeta francés que ha existido, si un albatros caga en vuelo, sus excrementos serán pura retórica, la mitad metáfora y la otra mitad sinestesia… ¡Vladimir!… ¡Estragón!… ¡volved!

… otro día más…

Manuel Cardeñas Aguirre, 18 de abril de 2019

 

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