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RE-NACIMIENTO

 

 

 

Una charla con Bolaño es de todo menos aburrida, siempre fantasioso y exuberante te va rodeando con su cháchara inteligente y erudita y, casi sin darte cuenta, entras en sus argumentaciones sin apenas parpadear, te sientes halagado porque de forma conativa él consigue que te sientas incluido, pero, más que nada, aturdido y apabullado por sus conocimientos y su capacidad para la fabulación, porque él siempre está relatando, alardeando de imaginación, confundiendo planos, mezclando realidad y ficción.

Yo había ido a Blanes a meditar sobre la importancia del complemento circunstancial, yo había ido a Blanes a buscar restos del espíritu volcánico de Archimboldi, yo había ido a Blanes a contemplar cuerpos femeninos sobre la arena que es uno de mis mayores placeres estéticos, yo había ido a peregrinar los caminos del maestro en busca de su huella, de su rastro o de su propia salvación, un fiel es un fiel, pensé, yo había ido a Blanes para perderme en mí mismo. Puro escapismo de peregrino sin bastón y sin concha.

Pero él, que no abandona nunca una presa, se me apareció en un bar de veraneantes que carecía de veraneantes y que, en su defecto, había optado por acoger una junta de vecinos en busca de una comunidad que es algo así como la representación en vivo de la lucha del Destino contra la Fatalidad; las mesas dispuestas de forma longitudinal, mantelitos de papel, vasos de plástico blanco y tenedores a juego, jamón sin bellota para dar el pego y mucho fruto seco y salado porque así se bebe más, a discreción, encima de la mesa botellas de vino con etiqueta de andar por casa y cerveza en el mostrador, yo tenía hambre y me estaba pensando seriamente si acudir al evento aunque fuera como oyente, pero él se me anticipó, me cogió del brazo y me llevó directamente hasta la cabecera, yo le dije que qué hacía y él con esa maestría de la que hacía gala en el uso del lenguaje me contestó que si era gilipollas, que lo mejor era que me pusiera a su lado y nos sentáramos y, de este modo, dos de los pisos, ausentes y sin derecho a voto, quedarían estéticamente representados en la comida y en la bebida.

Si el maestro, cual bolero, dice “ven”, a ver quién se puede negar, “lo dejo todo”.

Y ahí ya fue el hablar y el narrar, el narrar y el hablar, la junta de vecinos a sus pies, y los morosos llorando culpa en el váter, y el portero rasgándose el uniforme porque no regó las plantas durante el verano y el poto se había ido al garete, y el proyecto del ascensor pospuesto porque Ray Bradbury le había hablado de un nuevo invento a punto de llegar que no necesitaba instalación previa, y, entonces, fue el aplauso generalizado, el comer jamón solo por comer jamón y el vino cayendo sobre las pecheras porque se descubrió que era tiempo de medallas, y, justo en ese momento de catarsis vecinal, alguien, el del 5º A, pidió un receso para pegarse con el del 6º A porque estaba hasta las narices de pedirle que no sacudiera el mantel sobre sus pinzas de diseño y el otro como el que oye llover y esa situación ya era insostenible, y, entonces, vi llegado el momento de interrumpir su narración, porque ya solo quedaba el punto de la impermeabilización de la azotea, porque se acababan los cacahuetes y porque la cerveza venía sin espuma, así que mirándole directamente a las manos porque no me atreví a hacerlo a los ojos le dije que hasta aquí habíamos llegado, que finalizaba mi sumisión literaria incondicional y que lo iba a abandonar…

La serenidad es un atributo clásico, cogió una loncha de jamón, la miró al trasluz y, como si hubiera contemplado a su través la historia de la Historia, me dijo que la huella del abandono es negativa, que la ausencia de guía nos sume directamente en el vacío, que el discurso narrativo es una traición al hecho real y que la escritura es una infidelidad mantenida, luego, me puso la mano en el hombro y me preguntó que qué iba a hacer, yo le dije que no quería saber nada de la literatura, que ya sabía cómo habían acabado aquellos que con ella se habían rozado: Amalfitano de acomodador en un cine de verano, el jorobadito, pura botarga, Fate, en una revista del corazón, Arturito Belano, haciendo oposiciones para entrar en la Academia de Residuos y Reciclajes, y Ulises Lima, de descargador en la empresa de salazón que había montado Auxilio Lacouture; que no existe futuro en la Escritura; descubrí una lágrima en su ojo izquierdo, pensé en una pena interior lacerada, era un trozo de maíz que raspaba su garganta con insistencia cabrona, miró su reloj, quedaban tres minutos para reanudar la asamblea, me insistió: «no puedes habitar la indecisión de la pérdida, ¡tienes que hacer algo!», era sincero como solo puede ser sincero alguien que está a punto de ser nombrado presidente de una comunidad sin propietarios, me emocioné ─lo hago con tanta facilidad que a veces pienso si no será un defecto de fabricación─ y me sinceré con él, le dije la verdad y nada más que la verdad, que quería ser un integrado, que me dolía la marginalidad, que quería recuperar el cariño de los que todavía confiaban en mí, que el tiempo me había golpeado de pragmatismo chino y eficiencia japonesa, y que me había dado cuenta de mi vagar inútil por la vida, en definitiva, ¡quería estudiar inglés!

El silencio terminó por condenarnos al abandono perpetuo de la página escrita, un segundo, dos, tres, me miró con cariño y, al mismo tiempo que me daba una tarjeta, me dijo:

 ─Apúntate aquí, diles que vas de mi parte, cuando acabe el curso te vienes por Blanes y me cuentas.

Academia Bloom

(Fundada en 1922)

Profesor Titulado: Stephen Dedalus

 

Nos dimos un abrazo y me recitó al oído:

 

The cock crew,

The sky was blue:

The bells in heaven

Were striking eleven.

´Tis time for this poor soul

To go to heaven.  

 

 

 

(Crónica de Manuel Cardeñas Aguirre sobre la sesión del jueves 20 de octubre.)

 

 

 

2666 / OSCAR FATE Y LOS AMALFITANO / #RobertoBolaño

 

Un caballo negro, cuatro pájaros negros, unas gafas negras, la indumentaria negra de los jugadores de un futbolín, unas baldosas negras, un Peregrino negro.

Qué pensaba papá de los hexágonos. Qué pensaba Fate del libro tendido sobre la cuerda del patio. Qué pienso del Chucho Flores. Qué habrá sido de Rosita Méndez. Qué habrá ocurrido con Charly Cruz y Juan Corona. Qué será de los cientos de mujeres que desaparecen día a día en el mundo. Qué piensa el mundo.

Si uno deja las cenizas de su madre en un lugar visible de la casa, tipo salón o tipo comedor, ¿tendrá la sensación de que algo enturbia el descanso de su madre?, ¿alteraré el viaje de mamá hacia el más allá?; si enciendo la luz al llegar, ¿la molestaré?, si pongo la televisión, ¿interrumpiré algo de su estar allí metida?, o si hablo por teléfono con la secretaria del jefe o con el jefe que siempre termina por crisparme ¿no provocaré desazón en su espíritu?, al fin y al cabo, es una madre, ¡es mi madre!, y como todas las madres se tiene que preocupar aunque esté muerta porque el ser de las madres es estar siempre preocupadas por la situación de sus hijos y esto que es indeleble en las madres no se puede eliminar de la noche a la mañana por mucho que te hayan incinerado, hay cosas que no tienen que estar al capricho de cien, doscientos o más grados de calor, son así y no se hable más; pero, entonces, qué hacer con ella, qué harán los demás cuando les entregan la urna cineraria, no lo sé, así de claro, se me ocurre que tendría que averiguarlo, que tendría que hacer un estudio al respecto y se me ocurre que seguramente este sería un buen reportaje para la revista, un reportaje donde pueda constatar qué hacemos los vivientes con las cenizas de las madres cuando nos las entregan luego que decidimos dejarlas con nosotros en casa, si entablamos conversaciones con ellas, si las arrinconamos por su propio descanso y su propio bien, si las escondemos para nuestra tranquilidad o nuestra inútil salvación, si las mantenemos a la vista para saber que están ahí y siempre van a estar; que no se me olvide que, por supuesto, tendré que incluir más de un cincuenta por ciento de familias afroamericanas para que interese en el periódico, ¿y si se caen al suelo y se desparraman?, he de elaborar una encuesta con todas las posibles preguntas, el artículo debe reflejar rigor y profesionalidad. .

Pensar en la verga de Chucho mientras estoy desnuda con Oscar. Pensar en los hexágonos de papá. Pensar en el videoclub de Charly mientras miro hacia la noche. Pensar en la universidad. Pensar en Barcelona. Pensar que no pienso. Pensar que es inútil pensar. Pensar en Guadalupe Corral. Pensar en el combate de boxeo buscando bragas limpias. Pensar en el sabor salado del semen del Chucho. Pensar en mi padre sin pensar en él.

Los camiones que se llevan todo por delante. Los fantasmas de la noche pasando el testigo a los fantasmas del día. Vendedores de almas apostados en las aceras. Los recepcionistas de hotel que leen filosofía sobre las nubes que se hacen cirros cuando ellos las piensan. La belleza que trae la muerte porque la muerte la traen los que asesinan belleza o inocencia o candidez o lo que les sale de los cojones porque son asesinos y se creen con derecho a todo. Todos, ¡todos son culpables!

¡Llévatela!, ¡llévatela!, me dijo el padre de Rosa. Yo me la llevo no se preocupe usted. Y se la llevó a través del desierto como si fuera el mismísimo viento que se levanta cuando el sol amenaza con irse. Pero Rosa no dijo lo que yo quería oír, que quería venir conmigo, claro, que no dijo mucho más, ¿estaría drogada?, o ¿es así?; se durmió mirando las sombras que es una forma de dormirse perdiendo la vigilia. Yo querría haberla acariciado los muslos como acariciaba la palanca del cambio o como acariciaba el coño de esas otras mujeres que aparecieron junto con mis reportajes, pero no fue así porque no pude dejar de ver el rostro de su padre delante de mí, como si fuera mi madre dentro de la urna o al revés y claro así no hay dios que se ponga cachondo, ¿o sí?, que alguien me diga quién se puede empalmar teniendo los ojos de los padres como testigos fijos e inamovibles, y el caso es que en la cárcel lo conseguí, el empalmarme, pero quizá fue el ambiente o ver el miedo en Guadalupe, porque una mujer que se desmadeja incita a la compasión y la compasión es una buena puerta para que la sangre circule concéntrica en torno al capullo, quizá esto podría ser otro reportaje, situaciones en las que la gente se pone a cien y le da por darle al sexo, claro está que no se me debe olvidar que en su mayoría tienen que ser afroamericanos, negratas de mierda como yo que van por el mundo diciéndose soy negro pero me importa una mierda hasta que llega un blanco nazi de mierda que me lo restriega por mi cara negra y yo pierdo la compostura y le pongo el cucurucho del Klan en el culo y empujo y empujo hasta que las amígdalas se le hinchan en torno a los ganglios y amenazan con romper todo el sistema linfático o como quiera que se llame lo que se tiene que llamar pero yo consigo que mire al negro con miedo y yo me creo que ya me respetan que es otra forma de sentir una erección como la que ahora estoy sintiendo y Rosita aquí a mi lado y su padre mirando y mi madre mirando a su manera desde la urna donde está ahí con la vecina de toda la vida y con el piso de toda la vida y con la muerte de toda la vida.

Pienso que todo es más complicado de lo que pienso. Pienso que el sexo reconforta. Pienso que no sé nada de mi madre. Pienso que quizás ella fuera la primera desaparecida de mi vida. Pienso que la primavera en el desierto debe ser amarilla y no anaranjada como pensé en su día. Pienso que una frontera me salva y otra me hunde. Pienso en cuál es el destino de las mujeres. Pienso como mujer. Pienso que la vida no tendría que tener pensamiento alguno.

Un neón con un niño y un caballo. Un mural que es un reloj repleto de estaciones como si fuera un vía crucis. Un mural con una virgen tuerta que te ve sin ver. Un montón de basura que es el basural de la Historia. Un sueño que se cumple. Un coche que nos lleva sin que sepamos dónde…

Porque nunca lo sabemos, nunca.

El viento onírico arrastraba granos de arena que se pegaban en la cara. Un baño de oro. Qué paz, pensó Fate. Qué simple es todo. Luego vio el autobús y lo imaginó de color negro, como un enorme coche fúnebre.

Para usted, profesor Óscar Amalfitano, con respeto, allá dónde esté.

(Crónica “fantástica” de una sesión fantástica, la del jueves 21 de abril)

TRAVESURAS DEL ESPACIO-TIEMPO / Crónica de TOMÁS PUCHE s/ sesión #Bolaño 11-2

Al salir de la tertulia, estimulado por el mezcal, me dejé llevar por unas ondas gravitacionales que, amables ellas, me dejaron a la puerta de mi casa un par de años después. Subí a mi apartamento, había una frenética fiesta, ya no era mi casa, el cartero había cambiado una vez más las direcciones de los buzones y ahora vivía en el Bajo D.

Cogí una copa de vino, era muy farragoso, había que leer un extenso folleto multimedia que describía con estilo directo, fragmentario y un lenguaje ligero y rotundo, a los invitados, personajes entroncados en la tragedia griega y en la taberna de la esquina, tan pijos ellos, tan interesantes, tan prescindibles, y también las virtudes y cualidades de los vinos. Aburrido tomé un botellín, ¡qué alivio! Solo hay que quitar la chapa y llevarlo a la boca. Sigue leyendo

UNA BOTELLA DE MEZCAL / BOLAÑO / MONSIEUR PAIN

 

 

 

En esta noche pluviosa,

ya lejos de ambos dos, salto de pronto…

Son dos puertas abriéndose cerrándose,

dos puertas que al viento van y vienen

sombra          a          sombra

 

César Vallejo – Trilce

 

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Sobre la mesa una botella de mezcal. Sigue leyendo

BOLAÑO 2016

1

–“Las heridas del tiempo”. Mira tú que cuando a las frases les da por cobrar vida, pues bien, esta frase había decidido venirse a vivir conmigo. Era una frase hecha como tantas otras que circulan por la calle, era una frase que leí en la portada de un libro hace ya algún tiempo, era una frase de dudoso contenido y de más compleja interpretación, era una frase que me perseguía. Y seguro que, en su origen, se encontrará algún poeta, los conozco, pobrecitos míos, claro que los conozco, y esos con tal de pasar a la posteridad, lo que haga falta, pero, claro, quién puede negárselo, ya sufren bastante atreviéndose a nombrarse poetas y mantenerse fieles a su condición de tal…, Sigue leyendo

CRÓNICA DE UN DESATINO / BOLAÑO SE DEFIENDE

 

Os juro que sabía que esta vez nos iba a ir como el culo. Que por qué: el día había sido un cúmulo de pequeños y miserables detalles de esos que te van haciendo pensar que hagamos lo que hagamos somos hijos del desatino y del desafuero. La mañana se había marchado sin darme cuenta enredado en una discusión conmigo mismo acerca de la huella dejada en el espíritu español por la copla y la habanera, Sigue leyendo

BOLAÑO SE HACE ROBERTO (Versión Nuria Pradilla)

De aquella tarde poco más se puede decir después de leer tantas palabras alejadas de la Realidad. Verborrea visceral de dos tipos incontinentes, silencio en fuga del tercero. Pareciera que no estuvimos en el mismo lugar  A pesar de algunas coincidencias espaciales,  la falta de detalles esenciales en el relato de los hechos es notoria. ¿Acaso nadie vio aquella ventana entreabierta?

Mientras aquel mentiroso se embolsaba los beneficios del mus entre gritos y humos, en nuestra mesa intentábamos construir un castillo, pero los naipes se empeñaban en caer cada vez que aspirábamos a elevarlos, seguramente animados por el hálito de la ventana. Al final jugamos al póker, íbamos todos de farol por eso nadie sacó la  escalera. Cuando nos levantamos me pareció que alguien se reía detrás de la puerta del baño.

Escher se  descojonaba de nosotros y Bolaño le ofrecía al cónsul una copa de chinchón.

 

BOLAÑO SE HACE ROBERTO (Versión Luis Vinuesa)

EN MADRID ABUNDAN LOS CAMAREROS DE SEGOVIA

El pasillo del bar culmina en un recodo que se abre a una sala con varias mesas concurridas. Allí se fuma y no asoman los camareros. O es una zona clandestina, o está registrada como club de fumadores por si aparecen los inspectores de salud pública. Para pedir uno debe deshacer el camino hasta la barra.

Mientras en nuestra mesa las palabras giran en sí o sobre sí mismas, en la mesa de al lado se detiene el silencio, un silencio que tiene algo de duelo a muerte. No exageremos, se están jugando al mus las copas, que no son caras pero son muchas. Los vascos beben tanto o más que los cónsules británicos. ¿Que por qué sé que son vascos? Porque juegan sin treses, esos treses que en la baraja valen igual que reyes y que aquí en Madrid (depende de la zona) llamamos cerdos.

Pero volvamos a ese silencio que es pura trascendencia, pues la partida es lo más trascendente que les ocurre a esos cuatro mientras en el mundo la codicia mata o en la mesa de al lado, la nuestra, nos preguntamos por los héroes del siglo XXI.

Un dato: desde mi posición solo veo las cartas de dos jugadores, lo suficiente para saber la mano ganadora.

A mí derecha, N. habla sobre el héroe romántico y a mi izquierda, T. habla sobre el héroe de la novela de formación y yo miro a los jugadores, que en el mus se disponen por parejas, y claro, esto es Literatura y se emparejan dichos héroes al jugar juntos.

La pareja contraria es la liderada  por el héroe quijotesco, que en la Realidad no puede tener otra pareja (o contrapeso) que Sancho Panza.

Enfrente de mí, M. me hace una seña (dúplex) indicándome a Sancho, que al instante se levanta y rompe el silencio y le chilla a Ángel Ros “¡Tramposo, tramposo!”

Otro dato: Ángel Ros es uno de los héroes de formación mejor formado: lo han formado Bolaño y Porta en el libro Consejos…, de modo que, impasible, Ángel Ros se enciende un Ducados. Para no ser menos tipo duro, yo me enciendo un Camel cuando aparece el camarero y dice “aquí no se puede fumar”. Uno apaga el pitillo obsecuente y el otro sigue fumando, ¡qué pasa!

Luis

 

BOLAÑO DA UNA CITA

Jueves 22 de octubre, a las 18 h. C/ Atocha, 76, al fondo a la derecha.

Pase lo que pase, se inicia Tertulia Bolaño, gratuita, abierta a tod@s l@s que quieran asistir (si has leído a Bolaño, bien, si no lo has leído, mejor) y con el objetivo de que él esté sin estar (mesméricamente o galvánicamente que todavía no está decidido).

Indicaciones pertinentes para esta primera cita:

Te pagas tú la bebida, eres responsable de tus opiniones y de las de los demás, no se admiten quejas ni devoluciones, obligatorio reírse en silencio y llorar en mutis, a veces oirás tonterías pero se garantiza que nunca al nivel de las que se dicen en la actualidad, no nos meteremos con nadie porque no hay nadie en el horizonte literario que merezca la pena meterse con él, impera la mediocridad, por respeto al maestro no hablaremos de Cela, reservado el derecho de reservar derechos, si escribes no leas, y, por último, si te traes algún familiar para que te aplauda, no reniegues de él cuando empiece a hablar y te reconozcas enteramente en él.

Ah, si alguien ve al cónsul Firmin que le pase el aviso.